a) Encarcelamiento, cuando alguna estructura u órgano del abdomen protruye o “se sale” por el orificio de la hernia y se establece en forma definitiva sin poder regresar a su sitio mediante maniobras externas. Esta complicación puede provocar obstrucción intestinal y/o dolor si es el intestino el que se ha “salido” por el orificio de la hernia.
b) Estrangulamiento, cuando estas estructuras mencionadas son “ahorcadas” por el orificio de la hernia provocándoles falta de circulación y la consecuente muerte del órgano atrapado; si es el intestino, éste puede perforarse y producir peritonitis.
El tratamiento de la hernia umbilical siempre es quirúrgico, siendo las técnicas abiertas las más usadas con o sin aplicación de mallas plásticas (prótesis), según el criterio del cirujano especialista de hernias. También pueden realizarse técnicas por laparoscopía (cirugía de mínima invasión o “cirugía láser”) con aplicación de mallas en posición interna. Ambas técnicas tienen muy buenos resultados pues reducen el dolor postoperatorio, el tiempo de incapacidad, el uso de analgésicos y la posibilidad de que repita la hernia en el futuro.
Los riesgos de estas cirugías son mínimos así como la posibilidad de complicaciones.
La recuperación de la cirugía de hernia umbilical consiste en un día de estancia hospitalaria y 5 a 7 días de reposo relativo. Podrá regresar a su trabajo al octavo día.
Es responsabilidad del cirujano especialista de hernias decidir cuál es el procedimiento idóneo para cada paciente que sufra de hernia umbilical.